- Windows 12 apostará por una arquitectura modular (CoreOS), más segura y optimizada para chips x86 y ARM.
- La inteligencia artificial será central, con Copilot y Bing integrados a fondo y soporte para NPUs.
- Se esperan requisitos algo superiores a Windows 11, con énfasis en 8 GB de RAM, SSD y TPM 2.0.
- El lanzamiento probable se sitúa alrededor de 2025, con actualización gratuita desde Windows 11 vía Windows Update.

Windows 11 lleva ya un buen tiempo en el mercado, pero todo el sector mira ya hacia su próximo relevo. Aunque Microsoft guarda silencio en muchos aspectos, las filtraciones, los cambios de hoja de ruta y las pruebas internas dejan claro que Windows 12 será una gran evolución centrada en la modularidad, la seguridad y la inteligencia artificial. No está todavía en nuestras manos, pero sí tenemos una foto bastante completa de lo que se está preparando en Redmond.
A lo largo de este artículo vamos a repasar todas las novedades, requisitos mínimos estimados, fechas orientativas, opciones de actualización, impacto en empresas y diferencias respecto a Windows 10 y Windows 11. Ten en cuenta que, a día de hoy, casi todo lo que se sabe procede de rumores bien fundamentados, documentación filtrada, cambios en Windows 11 24H2 y declaraciones indirectas de Microsoft y sus socios, así que conviene coger algunos detalles con pinzas.
Qué es Windows 12 y por qué se habla tanto de él
La próxima gran versión del sistema de Microsoft se conoce internamente como Windows 12 o “Next Valley”, aunque el nombre comercial definitivo no está garantizado. La compañía ya ha demostrado con Windows 11 24H2 que puede cambiar etiquetas sobre la marcha y, de hecho, algunos documentos de fabricantes como HP han hablado de “Windows 11 2024” en lugar de Windows 12.
Más allá del nombre, lo importante es que todo apunta a un nuevo ciclo de sistema operativo con cambios profundos en arquitectura, diseño e integración de IA. No se trata solo de “otro gran parche” como los Moment de Windows 11, sino de un esfuerzo más cercano a lo que en su día fueron proyectos como Windows Core OS o Windows 10X, que buscaban un sistema mucho más modular y adaptable.
Microsoft lleva años intentando conseguir un Windows que pueda funcionar igual de bien en sobremesas, portátiles clásicos, dispositivos ARM, consolas portátiles tipo PC e incluso entornos cloud o virtualizados. Windows 12 sería el paso definitivo en esa dirección, con una base común y capas específicas según el dispositivo y el tipo de uso.
En paralelo, la compañía está empujando con fuerza la idea de los PC con IA (IA PCs), equipos con hardware optimizado para ejecutar modelos de inteligencia artificial en local gracias a NPUs dedicadas. Este enfoque encaja perfectamente con la hoja de ruta de Windows 12, que estaría lleno de funciones inteligentes desde la interfaz hasta la gestión interna.
Principales novedades de Windows 12: modularidad, IA y nuevo diseño
Si un concepto se repite en todas las filtraciones es el de que Windows 12 será un sistema alto en modularidad y adaptado a múltiples factores de forma. La idea es reconstruir gran parte del sistema desde una base más ligera, añadiendo solo los componentes que cada tipo de dispositivo necesita.
Esta estrategia se apoya en algo que ya suena desde hace tiempo: CoreOS. Bajo este nombre en clave se esconde una nueva arquitectura donde el sistema operativo se divide en varias particiones o capas: una para el núcleo del sistema, otra para los datos del usuario y otras adicionales para componentes críticos. Algunas de estas particiones serían de solo lectura y quedarían fuera del alcance directo del usuario.
Esta “separación de estados” permite actualizaciones más rápidas y seguras, restauraciones de fábrica casi instantáneas y un aislamiento mucho mayor de procesos y archivos delicados. Es un enfoque que recuerda a cómo organizan los datos muchas distribuciones Linux modernas o incluso a la segmentación que hace Android entre sistema y datos del usuario.
Otro pilar clave será la optimización para hardware concreto. Microsoft trabaja en un Windows 12 “optimizado para silicio” (silicon-optimized), con builds adaptadas a los SoC que montan los distintos fabricantes. Es una jugada similar a la que lleva años realizando Apple con Apple Silicon, buscando sacar el máximo partido al combo hardware-software.
En la práctica, esto se traducirá en versiones ajustadas para procesadores x86 y para arquitecturas ARM, con una compatibilidad mucho más unificada: la meta es que el usuario no tenga que preocuparse de diferencias entre 32/64 bits o entre Windows para ARM y Windows para procesadores tradicionales. El sistema y sus actualizaciones se encargarían de todo por debajo.
Inteligencia artificial por todas partes: Bing, Copilot y agentes IA
La inteligencia artificial no será una capa superficial, sino un elemento estructural de Windows 12. Microsoft ya ha empezado a marcar el camino con Copilot en Windows 11 y la actualización 24H2, pero la próxima generación irá más allá integrando modelos de IA ligeros directamente en el sistema.
Por un lado, se espera una presencia mucho más profunda de Copilot y Bing con IA, tanto en la barra de tareas como en el propio menú de inicio, en el Explorador de archivos y en el navegador Microsoft Edge. Este asistente no se limitaría a responder preguntas, sino que podría convertirse en un “agente” capaz de completar tareas completas: organizar archivos, automatizar configuraciones, ejecutar scripts sencillos, etc.
En empresas y entornos profesionales, estas capacidades se verán reforzadas con APIs específicas para integrar asistentes conversacionales y agentes IA en aplicaciones corporativas. La telemetría, la analítica de uso y las herramientas de feedback permitirán a departamentos de TI y desarrolladores ajustar estas funciones a sus flujos de trabajo.
Para exprimir estas herramientas, muchos equipos empezarán a incorporar procesadores con NPU (unidades de procesamiento neuronal), capaces de ejecutar modelos de IA locales sin depender siempre de la nube. Esto no solo mejora el rendimiento, sino que reduce latencia y refuerza la privacidad en determinadas tareas.
Además, la propia experiencia de uso estará salpicada de búsqueda contextual inteligente, recomendaciones adaptadas y configuración automática de perfiles (juego, productividad, edición de vídeo, etc.), algo que ya se intuye en Windows 11 pero que debería madurar en Windows 12.
Nueva interfaz y cambios visuales previstos
En cuanto a diseño, Windows 12 mantendrá la esencia de las últimas versiones, pero con retoques muy visibles en la barra de tareas, el menú inicio y la distribución de iconos. En varias presentaciones y maquetas internas se ha visto una barra de tareas “flotante” muy al estilo de la de macOS.
Esta barra inferior se separaría ligeramente del borde de la pantalla, con elementos flotando y un cuadro de búsqueda central más prominente. Los iconos del sistema tenderían a desplazarse a la parte superior derecha, creando una sensación de escritorio más limpio y centrado en el contenido.
También se ha hablado de un nuevo diseño para el botón de inicio, con un estilo más plano y tonalidades grisáceas o plateadas, alejándose del típico logo de colores que llevamos viendo en las últimas ediciones. De paso, se retocarían iconos del sistema, transparencias y efectos de desenfoque para acercarse aún más a lo que vemos en macOS o algunas interfaces de Linux modernas.
La pantalla de bloqueo y el centro de notificaciones tampoco se quedarían atrás. Se esperan paneles más compactos, tarjetas dinámicas y widgets mejor integrados, con notificaciones más fáciles de gestionar y agrupar. La idea es que la interacción con el sistema sea más fluida, con menos clics y más información a la vista en cada momento.
Para creadores de contenido se baraja también la llegada de aplicaciones integradas orientadas a la grabación de pódcast o retransmisiones en directo, aprovechando la IA para tratamiento de audio, reducción de ruido y composición de escena.
Integración con móviles, nube y dispositivos modernos
Windows 11 ya dio un paso adelante con la app Enlace Móvil (antes Your Phone), pero Windows 12 pretende profundizar en la integración con dispositivos Android e iOS. No solo se trataría de ver notificaciones o responder mensajes, sino de ir a una conexión casi continua con el ecosistema del usuario.
Entre las mejoras que se esperan está la posibilidad de compartir pantalla desde muchos más modelos de móvil, usar una tablet como segunda pantalla nativa, o arrastrar y soltar archivos directamente desde el Explorador de Windows a un dispositivo móvil conectado, sin rodeos.
En paralelo, el sistema aprovechará mejor los servicios en la nube. Microsoft tiene mucho interés en reforzar la sincronización de archivos, ajustes y aplicaciones mediante OneDrive y soluciones como CloudPC. En determinados entornos, una parte de la experiencia de Windows 12 podría residir casi entera en la nube, accediendo al escritorio desde diferentes dispositivos.
También se rumorea un nuevo sistema de mensajería integrado que unifique comunicaciones, y que podría acabar sustituyendo o relegando a soluciones como Teams o Skype en uso doméstico. La idea sería tener una experiencia más coherente, similar a lo que ofrece Apple con iMessage y FaceTime, pero abierta a más plataformas.
Todo esto encaja con la tendencia actual de consolas portátiles basadas en PC y equipos ARM. Windows 12 intentará comportarse con soltura en estos dispositivos, reduciendo al mínimo las diferencias entre versiones para que las actualizaciones de Windows Update sean más uniformes y sencillas de gestionar.
Requisitos mínimos de Windows 12: qué equipo vas a necesitar
Oficialmente, Microsoft todavía no ha publicado la lista final de requisitos de Windows 12, pero las filtraciones y la lógica nos dejan un escenario bastante probable. El punto de partida es Windows 11, que ya exige TPM 2.0, UEFI con arranque seguro y un hardware relativamente moderno.
Actualmente, Windows 11 pide como mínimo CPU de 1 GHz con 2 o más núcleos, 4 GB de RAM, 64 GB de almacenamiento, chip TPM 2.0, GPU compatible con DirectX 12 y pantalla mínima 720p. Esto ha dejado fuera a muchos equipos antiguos, especialmente por la parte del TPM, aunque existen métodos no oficiales para instalarlo sin cumplir ese requisito.
Todo apunta a que Windows 12 subirá un poco el listón, pero sin un salto tan agresivo como el que hubo de Windows 10 a Windows 11. Los rumores más repetidos hablan de un mínimo de 8 GB de RAM y un almacenamiento recomendado claramente en SSD (cómo acelerar Windows al máximo rendimiento), incluso llegando a recomendar 256 GB o más si se quiere sacar partido a funciones como CloudPC y la IA.
En cuanto a procesador, lo más probable es que se mantenga el requisito de CPU de 64 bits a 1 GHz o superior, con 4 o más núcleos en la práctica, así como soporte para virtualización y características de seguridad modernas. Los procesadores con NPU integrada no serían obligatorios, pero sí muy recomendables para las funciones de IA avanzadas.
Una lista estimada bastante razonable para Windows 12 podría ser:
- CPU de 64 bits (ARM o x86), 1 GHz o superior, con 4 o más núcleos.
- Memoria RAM mínima de 8 GB.
- Almacenamiento mínimo de 100-128 GB, recomendado SSD NVMe (256 GB o más para IA y CloudPC).
- Firmware UEFI con arranque seguro habilitado.
- TPM 2.0 activo o integrado en la CPU.
- Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
- Pantalla al menos 1080p en equipos modernos (probable mínimo oficial 1366 x 768).
- Conexión a Internet y cuenta de Microsoft para instalar y activar.
- NPU opcional para aceleración de IA local.
En algunos escenarios corporativos, además, se recomendará almacenamiento NVMe de alta velocidad, capacidades de virtualización robustas y módulos de seguridad hardware adicionales, de cara a escenarios de contenedores, VDI y despliegues masivos.
Fecha de lanzamiento de Windows 12 y estado de la beta
Durante bastante tiempo se habló de finales de 2024 como ventana de lanzamiento para Windows 12, siguiendo el ciclo de tres años que Microsoft había anunciado para nuevas versiones importantes. Sin embargo, finalmente la compañía decidió priorizar Windows 11 24H2 en 2024, una actualización con fuerte foco en Copilot y funciones de inteligencia artificial.
Este movimiento ha desplazado la llegada de Windows 12 al horizonte de 2025, coincidiendo con el fin del soporte oficial de Windows 10, previsto para octubre de ese año. Encaja bien con la estrategia de Microsoft: empujar a los usuarios que aún están en Windows 10 hacia una nueva plataforma con más garantías de futuro.
Aunque no hay una fecha confirmada, todo apunta a que la presentación y el lanzamiento general se producirían en torno a octubre, repitiendo el patrón de otros lanzamientos de Windows. Ese calendario permitiría una transición relativamente ordenada entre Windows 10, Windows 11 y la nueva versión.
Respecto a las versiones de prueba, ya se han detectado builds internas con numeración alrededor de la compilación 27547, que indicarían que Windows 12 se está probando dentro de Microsoft y en círculos muy cerrados. Lo razonable es que, a lo largo de 2025, empiecen a llegar previews o betas a través del canal Windows Insider.
Estas betas permitirán a usuarios avanzados y empresas validar compatibilidad de aplicaciones y ajustar políticas de despliegue antes de que la versión final se libere para el gran público.
Actualización a Windows 12 y posible precio
Siguiendo la política que Microsoft ha mantenido con Windows 10 y Windows 11, lo más probable es que Windows 12 sea gratuito para quienes ya tengan licencia activa de Windows 11. La idea de la compañía es que el mayor número posible de usuarios actualice, para homogeneizar el parque instalado.
Desde el punto de vista práctico, la actualización debería llegar vía Windows Update, como cualquier gran actualización de características. Cuando el sistema detecte que tu equipo cumple los requisitos y que la versión está lista para tu hardware, aparecerá un aviso en Configuración proponiéndote el salto a la nueva versión.
Por supuesto, seguirá existiendo la opción de hacer una instalación limpia desde un medio externo (USB o similar), descargando la imagen oficial desde la web de Microsoft. Este enfoque será el preferido por muchos usuarios avanzados que quieran un sistema “desde cero”, sin arrastrar datos ni configuraciones antiguas.
Para quienes partan de una licencia de Windows 10 o incluso versiones anteriores, es razonable pensar que habrá opciones de actualización económica o promociones, igual que ha ocurrido otras veces. En cualquier caso, hasta que Microsoft no lo anuncie de forma oficial, el modelo de precios seguirá siendo una incógnita.
En el entorno profesional, la transición a Windows 12 será también una ocasión para revisar contratos de licenciamiento por volumen, suscripciones a Microsoft 365 y acuerdos de soporte extendido, especialmente para organizaciones que aún dependen de aplicaciones legadas que funcionan mejor en Windows 10 o Windows 11.
Impacto en empresas: hardware, seguridad y modernización de aplicaciones
Para las organizaciones, el lanzamiento de un nuevo Windows nunca es solo un cambio estético; implica revisar hardware, compatibilidad de software, seguridad y procesos de despliegue. Con Windows 12 esto será aún más evidente por el mayor peso de la IA y la modularidad.
De entrada, muchos departamentos de TI tendrán que auditar su parque de PCs y portátiles para comprobar si cumplen los nuevos requisitos de RAM, almacenamiento, TPM y, en su caso, NPU. También será el momento de replantear políticas de renovación de equipos, sobre todo en puestos críticos donde se quiera aprovechar la IA local.
En el ámbito de la seguridad, la mayor separación entre sistema y datos y el uso de particiones protegidas facilitará aplicar estrategias de hardening, recuperación ante desastres y respuesta a incidentes. Las actualizaciones más rápidas y menos intrusivas ayudarán a mantener los equipos parcheados sin paralizar la actividad.
Al mismo tiempo, se espera un refuerzo de las capacidades de gestión centralizada, con mejores herramientas para controlar configuraciones, políticas de seguridad, actualizaciones y telemetría desde consolas como Intune o soluciones de terceros. Esto será especialmente importante en entornos híbridos donde conviven equipos locales y escritorios en la nube.
La llegada de Windows 12 también será una excusa perfecta para racionalizar la cartera de aplicaciones corporativas. Muchas compañías aprovecharán para decidir qué software debe reescribirse como aplicaciones modernas, qué puede encapsularse en contenedores y qué merece una simple actualización de compatibilidad.
¿Merecerá la pena actualizar a Windows 12?
La respuesta no será igual para todos. Dependerá mucho de cuán moderno sea tu hardware, cuánto te interesen las novas funciones de IA y qué tan cómodo te sientas con cambios de interfaz. Si tienes un PC reciente, mucha RAM, SSD rápido y quizá NPU, Windows 12 promete un salto interesante.
Para equipos más antiguos o para usuarios que ya están satisfechos con la estabilidad de Windows 10 o Windows 11, puede que no haya prisa en actualizar. Microsoft no tiene intención (al menos de inicio) de obligar a dar el salto, igual que no ha forzado a todos los usuarios de Windows 10 a pasar a 11.
También habrá que ver cómo se comportan las primeras versiones. Tradicionalmente, los grandes lanzamientos de Windows van puliéndose con actualizaciones sucesivas, así que es posible que algunos usuarios prefieran esperar a que madure antes de instalarlo en sus equipos principales.
Lo que sí parece claro es que, a medio plazo, Windows 12 marcará el camino a seguir para todo el ecosistema de PC, tanto en consumo como en empresa: más IA integrada, más servicios en la nube, más seguridad estructural y un sistema más modular y adaptable a cualquier tipo de dispositivo.
Con todo lo que sabemos hoy, el próximo sistema de Microsoft se perfila como una evolución ambiciosa que combina un núcleo más moderno (CoreOS, particiones protegidas, optimización para ARM y x86) con una capa visible en la que la barra de tareas flotante, la integración total de Copilot, la mejor conexión con móviles y la experiencia en la nube cobrarán un papel protagonista; la clave estará en que el hardware acompañe y en que Microsoft acierte afinando requisitos, compatibilidad y rendimiento para que los usuarios sientan que el cambio compensa el salto.

