- Desarrollo de gafas inteligentes ligeras (Proyecto N50) centradas en IA y audio, sin pantalla inicial.
- Estrategia de diseño propio en acetato con diversos estilos para competir con Meta Ray-Ban.
- Integración profunda con un Siri renovado y Visual Intelligence mediante iOS 27.
- Planificación de lanzamiento en fases, comenzando con modelos básicos y evolucionando hacia la realidad aumentada.

Parece que Apple ha decidido dar un giro de timón en su estrategia de computación espacial. Tras el lanzamiento del Vision Pro, que aunque es una bestialidad tecnológica ha resultado ser demasiado caro y voluminoso para el día a día, la manzana está poniendo toda la carne en el asador con un proyecto mucho más aterrizado: unas gafas inteligentes de aspecto convencional que no pretenden ser un casco, sino un accesorio que te pongas al salir de casa.
No se trata de un simple capricho, sino de un movimiento táctico para competir directamente con las Meta Ray-Ban, que están arrasando en el mercado. Para lograrlo, Apple ha llegado a pausar otros desarrollos, como el modelo económico de Vision Pro (denominado Vision Air), para mover a sus mejores ingenieros hacia el proyecto codificado como N50 y la evolución de Siri, buscando conquistar primero el uso cotidiano antes de volver a los visores potentes.
Un diseño que apuesta por la moda y la ligereza
Apple sabe que, si quieres que alguien lleve un dispositivo en la cara todo el día, este tiene que molar y ser cómodo. Por eso, han decidido diseñar sus propias monturas desde cero, sin recurrir a socios externos como hace Meta con Luxottica. Para ello, están utilizando acetato de alta calidad, que es mucho más ligero que el plástico común y ofrece un acabado premium.
Se sabe que están probando al menos cuatro estilos diferentes para no dejar a nadie fuera. Hay desde una montura rectangular tipo Wayfarer hasta un diseño mucho más fino y discreto, muy similar al que lleva Tim Cook. También existen opciones ovaladas, unas más grandes y otras más compactas y refinadas. En cuanto a los colores, los que están sobre la mesa son el Negro profundo, Azul Océano y Marrón Canela.
El reto técnico es una locura, ya que deben meter batería, chips, micrófonos y cámaras en unas varillas que no parezcan un bloque de cemento. Para solucionar esto, están experimentando con la impresión 3D en la fabricación y aplicando lo aprendido con la miniaturización del iPhone Air. Además, habrá versiones con cristales estándar, de sol y la posibilidad de poner lentes graduadas gracias a la alianza con Zeiss.
Funciones y capacidades: La IA como protagonista
En su primera versión, no esperes ver pantallas ni hologramas. Apple quiere hacer las cosas bien y empezar con un set de funciones cerrado pero pulido. El corazón de estas gafas será el procesamiento de audio y la captura de imagen. Podrás grabar vídeos espaciales y hacer fotos con un control táctil en la varilla o mediante la voz.
La joya de la corona será la Visual Intelligence. Gracias a las cámaras, las gafas podrán analizar lo que estás viendo en tiempo real, permitiéndote leer etiquetas nutricionales o evaluar si la óptica de la cámara es capaz de identificar tarjetas de visita al instante. Además, Siri habrá evolucionado tanto que podrá interpretar el movimiento de tus labios para entender comandos susurrados, algo que sería superútil en situaciones donde no puedes hablar alto.
En el apartado sonoro, las varillas integrarán altavoces para escuchar música, podcasts o gestionar llamadas sin sacar el móvil del bolsillo. También incluirán la traducción de conversaciones en tiempo real, permitiéndote entender a alguien que hable otro idioma mientras lo escuchas. Todo esto se complementará con la capacidad de enviar mensajes y gestionar notificaciones mediante comandos de voz.
El cerebro del dispositivo y la dependencia del iPhone
Para que las gafas sean ligeras y la batería no muera a los diez minutos, Apple ha optado por un chip personalizado basado en la arquitectura del Apple Watch. Sin embargo, el trabajo pesado, como el de Apple Intelligence y la música, se delegará en el iPhone. Básicamente, las gafas funcionan como un periférico avanzado que necesita la conexión con el teléfono para la mayoría de sus tareas.
Siri será el centro de todo. No puede ser el asistente limitado de siempre, por lo que Apple lo está reconstruyendo totalmente con modelos de lenguaje grandes (LLM). Este nuevo Siri, que llegaría con iOS 27, será capaz de mantener conversaciones naturales y ejecutar tareas complejas, funcionando más como un ChatGPT que como el asistente actual, lo cual es vital para que las gafas tengan sentido.

Precios, fechas y el mapa de ruta
Si hablamos de dinero, Apple intentará ser competitiva. Teniendo en cuenta que las Ray-Ban de Meta empiezan en unos 319 euros, se estima que las gafas de la manzana se muevan en un rango entre los 400 y 600 euros. No busques precios de gama ultra alta, sino algo más parecido a unos AirPods Max para asegurar un volumen de ventas masivo.
El calendario de lanzamiento se divide en dos etapas claras. La primera fase llegaría probablemente en 2027 con estas gafas inteligentes centradas en IA y audio. La segunda fase, prevista para 2028, traería la evolución con pantalla integrada, que sería el verdadero puente hacia una realidad aumentada completa donde la información se superponga a tu campo de visión.
Es curioso ver cómo Apple ha pasado de la potencia bruta del Vision Pro a buscar una IA integrada y usable. Han entendido que es mucho más sencillo convencer al usuario con un accesorio ligero que con un casco pesado. Aunque lleguen tarde a este mercado, su historial con el Apple Watch y los AirPods sugiere que saben cómo convertir un producto que no fue el primero en el estándar de la industria.
La estrategia de Cupertino parece clara: primero dominar el terreno de las gafas de diario y la inteligencia artificial asistida por voz y visión para, una vez maduren las baterías y la óptica, dar el salto definitivo a los displays integrados. Con el respaldo de un ecosistema tan cerrado y la llegada de un Siri mucho más inteligente, estas gafas podrían pasar de ser un gadget curioso a una herramienta imprescindible de productividad y ocio en pocos años.