Cómo usar Photoshop en Linux y mejores alternativas gratuitas

Última actualización: 21 enero 2026
  • Photoshop no tiene versión nativa para Linux, pero puede ejecutarse mediante Wine, PlayOnLinux, máquinas virtuales o soluciones comerciales como CrossOver.
  • Wine y PlayOnLinux permiten instalar versiones compatibles de Photoshop como CC 2015 en distros como Ubuntu, con un rendimiento suficiente para la mayoría de tareas.
  • VirtualBox y otras máquinas virtuales ofrecen compatibilidad casi total al ejecutar un Windows completo dentro de Linux, a costa de más consumo de recursos.
  • Alternativas gratuitas como GIMP, Inkscape y Darktable cubren la mayoría de necesidades de edición y diseño, y se instalan fácilmente vía Snap o Flatpak.

Photoshop en Linux

Usar Photoshop en Linux ha sido, durante años, una especie de sueño húmedo para muchos usuarios que han decidido dejar atrás Windows, pero no quieren renunciar a las herramientas profesionales de Adobe. Aunque las distribuciones GNU/Linux han mejorado una barbaridad y hoy en día son mucho más amigables, el gran editor de imágenes de Adobe sigue sin tener versión nativa para este sistema operativo.

Esto no significa que sea imposible, ni mucho menos. No hay instalador oficial de Photoshop para Linux, pero sí existen varias formas bastante maduras de hacerlo funcionar, ya sea mediante capas de compatibilidad como Wine, soluciones como PlayOnLinux o CrossOver, o tirando de máquina virtual con Windows. Además, si lo que quieres es editar fotos y no te obsesiona usar exactamente Photoshop, en Linux hay alternativas gratuitas muy potentes como GIMP, Inkscape o Darktable que cubren casi cualquier necesidad creativa.

Linux como alternativa real a Windows para edición de imágenes

El crecimiento del software de código abierto en los últimos años ha sido espectacular, hasta el punto de que incluso gigantes como Microsoft apoyan cada vez más proyectos y tecnologías open source. Gracias a eso, distribuciones como Ubuntu y otras variantes de Linux han pasado de ser cosa de cuatro frikis y administradores de sistemas a ser sistemas perfectamente válidos para el usuario medio.

Muchos usuarios ven ya a Linux como una alternativa seria a Windows, no solo para navegar y trabajar, sino también para tareas creativas, programación, multimedia o gaming. Bastantes lo utilizan como sistema secundario, mientras que otros han decidido migrar por completo y dejar atrás los costes de licencias, los problemas de virus y ese tipo de historias tan típicas de Windows.

En este nuevo contexto, las distros como Ubuntu han ganado un montón de adeptos gracias a que ahora son mucho más fáciles de instalar, configurar y actualizar. Es verdad que al principio hay que acostumbrarse a algunos cambios de interfaz y a otra forma de hacer ciertas cosas, pero pasado ese pequeño “duelo” con los hábitos de Windows, empiezan a verse las ventajas, empezando por el precio (cero euros) y siguiendo por la estabilidad.

Además, el ecosistema actual de Linux ofrece una enorme variedad de programas, en su mayoría gratuitos y de código abierto, para casi cualquier tarea: ofimática, diseño, edición de audio y vídeo, desarrollo, etc. El catálogo es gigantesco, y el sistema de repositorios, junto con formatos como Snap y Flatpak, simplifica mucho la instalación y actualización del software.

Con todo, sigue habiendo algunas aplicaciones muy concretas que no existen para Linux de manera oficial, sobre todo software profesional que depende de decisiones comerciales de sus desarrolladores. Entre todas ellas, probablemente el caso más sonado sea Adobe Photoshop, que continúa sin versión nativa para GNU/Linux pese a ser el estándar de facto en la industria fotográfica y del diseño.

Por qué no existe Photoshop nativo para Linux (y qué implica)

Photoshop es, básicamente, un editor y manipulador de imágenes ráster que se ha convertido en referencia absoluta para fotógrafos, diseñadores, retocadores y creativos de todo tipo. Es un software de pago, integrado en la suscripción de Adobe Creative Cloud, y está oficialmente disponible solo para Windows y macOS.

En el ecosistema Linux esto supone un problema claro: Adobe no ofrece soporte ni instalador oficial para distribuciones de código abierto. No hay un paquetito .deb, .rpm ni nada parecido, ni tampoco una versión en forma de AppImage o Flatpak. Toda la infraestructura del programa está pensada para ejecutarse sobre Windows o macOS, incluyendo librerías, dependencias y sistemas de licencia.

Esto implica que, de forma directa, no podemos “doble clic y listo” para ejecutar Photoshop en Ubuntu o en cualquier otra distro. Sin embargo, eso no significa que sea imposible. A base de capas de compatibilidad, máquinas virtuales y algunos trucos, se puede conseguir que funcione con un rendimiento más que aceptable en muchas configuraciones.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no todas las versiones modernas de Photoshop funcionan igual de bien en Linux. A día de hoy, una de las ediciones que mejor se comporta bajo Wine es Photoshop CC 2015, bastante completa y con la mayoría de herramientas profesionales, aunque no sea la versión más reciente que existe.

Usar Wine para ejecutar Photoshop en Linux

Wine es la pieza clave para muchos usuarios que quieren ejecutar programas de Windows, como Photoshop, en una distribución GNU/Linux. No se trata de un emulador clásico, sino de una capa de compatibilidad que traduce las llamadas del sistema de Windows a llamadas equivalentes en Linux, permitiendo ejecutar aplicaciones nativas de Windows directamente.

Gracias a Wine, es posible instalar y usar aplicaciones como Word, Excel o Photoshop en sistemas como Ubuntu sin arrancar un Windows completo en una máquina virtual. El proceso puede requerir alguna configuración adicional, pero en general no es necesario ser un gurú de Linux para conseguirlo si se siguen los pasos con calma.

En muchos casos, lo primero es habilitar el soporte para arquitectura de 32 bits en sistemas de 64 bits, algo frecuente hoy en día. Esto se hace para que Wine pueda manejar correctamente componentes y librerías de 32 bits que todavía usan muchos programas de Windows. En Ubuntu, por ejemplo, se puede activar con órdenes como:

sudo dpkg --add-architecture i386
sudo apt update

Después conviene añadir el repositorio oficial de WineHQ para tener una versión estable y relativamente actualizada de Wine, en lugar de depender de versiones obsoletas del repositorio estándar. El proceso suele incluir descargar la clave GPG del repositorio y agregarla al sistema:

wget -nc https://dl.winehq.org/wine-builds/winehq.key
sudo apt-key add winehq.key

Una vez añadida la clave, se incorpora el repositorio de Wine a la lista de fuentes de software de la distribución. En el caso de versiones modernas de Ubuntu, se hace con una orden similar a:

sudo add-apt-repository 'deb https://dl.winehq.org/wine-builds/ubuntu/ groovy main'

Cuando el sistema ya conoce el repositorio, se puede instalar Wine desde los paquetes oficiales de WineHQ usando el gestor de paquetes. En muchas guías se recomienda instalar la edición estable con:

sudo apt install --install-recommends winehq-stable

En otras variantes basadas en Debian, también es habitual ver un comando combinado para instalar, además de Wine, herramientas auxiliares como winetricks y paquetes de 64 bits:

sudo apt update
sudo apt install winehq-stable winetricks wine64

Durante la instalación, el propio terminal preguntará si se quiere continuar con el proceso; simplemente se responde con la letra «y» y se pulsa Enter para seguir. Una vez terminado, es buena idea ejecutar la orden winecfg en la terminal para lanzar el asistente de configuración inicial de Wine y dejar el entorno preparado.

A partir de ahí, el siguiente paso es instalar Photoshop como si estuviéramos en Windows. Lo normal es contar con un DVD o una imagen de instalación de una versión compatible, como Adobe Photoshop CC 2015, o bien descargar el instalador desde la cuenta de Creative Cloud si se tiene suscripción. Se abre el medio de instalación, se localiza el archivo setup.exe y se lanza con Wine. Si todo está correctamente configurado, el instalador debería arrancar y permitir completar el proceso.

Una vez instalada la aplicación, Photoshop aparecerá entre las aplicaciones de Wine, accesible desde el menú de programas de la distribución o a través del propio entorno de Wine. En muchos casos se puede abrir acudiendo a la sección de programas de Wine y seleccionando «Adobe Photoshop CC 2015» o la versión que se haya instalado, con un rendimiento suficientemente fluido para trabajar en la mayoría de proyectos habituales.

PlayOnLinux: facilitando la configuración de Wine

Para los usuarios que no quieren pelearse demasiado con configuraciones manuales, PlayOnLinux es una alternativa muy cómoda. Esta herramienta se apoya en Wine, pero ofrece una interfaz gráfica que crea “botellas” o entornos de Wine adaptados a programas y juegos concretos, manejando por sí sola muchas de las dependencias y ajustes necesarios.

Aunque su nombre parezca orientado exclusivamente a videojuegos, PlayOnLinux también incluye perfiles para aplicaciones de productividad, entre ellas distintas versiones de Adobe Photoshop. Así, en lugar de instalar y tunear Wine paso a paso, es el propio PlayOnLinux el que se encarga de preparar un entorno compatible con el Photoshop elegido.

La instalación de PlayOnLinux en sistemas basados en Debian o Ubuntu suele ser tan sencilla como lanzar en la terminal:

sudo apt update
sudo apt install playonlinux

Una vez instalado, se abre la aplicación y se busca “Photoshop” en la lista de programas disponibles. El asistente mostrará las versiones para las que dispone de scripts de instalación y configuración. Cuanto más reciente sea la versión elegida, más funciones tendrá, pero también puede ser más exigente o dar algún problema, así que muchas veces se opta por versiones probadas como CC 2015.

Cuando se selecciona la versión deseada, PlayOnLinux se ocupa de la mayor parte del trabajo sucio: crea la botella de Wine, descarga o pide los componentes necesarios y guía al usuario durante la instalación de Photoshop. La principal limitación de este método es que no todas las ediciones de Photoshop están disponibles como perfiles preconfigurados, y, de hecho, suelen ser todavía menos que las potencialmente compatibles usando Wine a mano.

Máquina virtual con Windows para usar Photoshop en Linux

Otra forma bastante utilizada de ejecutar Photoshop desde Linux es tirar de máquina virtual con un Windows completo instalado. En este enfoque, Linux sigue siendo el sistema principal, pero dentro de él se crea una máquina virtual que arranca una copia licenciada de Windows, y allí se instala Photoshop como si fuera un PC normal.

Una de las herramientas más populares para esto es VirtualBox, un software de virtualización muy extendido en el mundo del escritorio. Instalarlo en distros como Ubuntu también es sencillo usando el gestor de paquetes. Desde terminal, se puede hacer con una orden similar a:

sudo apt install virtualbox

Con VirtualBox instalado, se crea una nueva máquina virtual, se le asigna memoria RAM, espacio en disco y se selecciona como sistema invitado una versión de Windows soportada. Es imprescindible contar con una licencia válida de Windows y con la imagen ISO del sistema para poder completar la instalación de manera legal y funcional.

Una vez que Windows está instalado y configurado dentro de la máquina virtual, se procede a instalar Photoshop de la misma forma que en un ordenador físico: se descarga el instalador o se utiliza el medio de instalación, se ejecuta y se sigue el asistente. Desde la perspectiva del usuario, Photoshop se comportará prácticamente igual que en un PC con Windows, salvo por la sobrecarga de la virtualización.

Hay que tener en cuenta que todos los archivos y datos que se manejen se guardarán inicialmente dentro del disco virtual de la máquina. Aun así, VirtualBox incluye funciones para compartir carpetas, arrastrar y soltar archivos, o sincronizar portapapeles, lo que facilita el intercambio de imágenes entre el entorno virtual y el sistema Linux anfitrión.

La ventaja de este método es que la compatibilidad de Photoshop con Windows dentro de la máquina virtual es prácticamente total, sin tener que recurrir a parches o ajustes de Wine. A cambio, el consumo de recursos es mayor, y el rendimiento gráfico puede ser algo inferior, sobre todo si el hardware no es muy potente o no se configura correctamente la aceleración 3D.

CrossOver: la opción comercial basada en Wine

Si se busca una solución más pulida sin renunciar a la ejecución nativa bajo Linux, existe CrossOver, una herramienta de pago desarrollada por CodeWeavers. A grandes rasgos, se puede entender como una versión “vitaminada” y con soporte profesional de lo que hacen Wine y PlayOnLinux, todo envuelto en una interfaz mucho más amigable para cualquier tipo de usuario.

CrossOver proporciona asistentes muy guiados para instalar programas y juegos de Windows en Linux y macOS, gestionando automáticamente perfiles de compatibilidad y configuraciones específicas. Su principal fortaleza es una base de datos amplia y mantenida en la que se recogen ajustes recomendados para cientos de aplicaciones, entre ellas muchas de la suite de Adobe.

Al ser un producto comercial, incluye soporte técnico activo y un desarrollo continuo, lo que permite corregir problemas con mayor rapidez que en soluciones totalmente comunitarias. Esto lo hace especialmente interesante para usuarios que dependen de aplicaciones concretas para su trabajo diario y prefieren pagar por algo más estable a nivel empresarial.

En el caso de Photoshop, CrossOver suele ofrecer un proceso de instalación bastante sencillo, similar al de PlayOnLinux pero con una capa más de integración y soporte. Se selecciona el programa en la lista de aplicaciones soportadas, se elige la versión y se sigue el asistente. Si la versión de Photoshop incluida en la base de datos es compatible, lo normal es que funcione razonablemente bien bajo Linux.

Alternativas gratuitas a Photoshop en Linux

Más allá de todos estos inventos para ejecutar Photoshop “de extranjis” en Linux, conviene recordar que existen varias alternativas libres y gratuitas que cubren buena parte de sus funciones. Es verdad que, técnicamente, ninguna es un reemplazo 1:1 al cien por cien, pero para la mayoría de usuarios y proyectos son más que suficientes.

Entre estas alternativas destacan especialmente GIMP, Inkscape y Darktable, tres aplicaciones muy consolidadas en el ecosistema Linux. Todas ellas están disponibles tanto en formato Snap como en Flatpak, de manera que se pueden instalar en prácticamente cualquier distribución actual con unos pocos comandos, siempre que el sistema tenga soporte para esos formatos activado.

GIMP: el gran clásico del software libre

GIMP (GNU Image Manipulation Program) es, seguramente, el editor de imágenes más conocido del mundo del software libre. Está disponible para Linux, Windows y macOS, y lleva décadas evolucionando como alternativa gratuita a Photoshop. No es un clon exacto, pero su filosofía y sus capacidades lo colocan muy cerca para el 90 % de los trabajos habituales.

Este programa se actualiza con bastante frecuencia y cada nueva versión trae mejoras de rendimiento, herramientas mejoradas y una interfaz cada vez más cuidada. Aunque algunas funciones muy avanzadas de Photoshop todavía no tienen equivalente perfecto en GIMP, lo cierto es que el programa puede igualar o acercarse mucho a las capacidades del editor de Adobe en la mayoría de escenarios.

Una de sus grandes bazas es que ofrece soporte para scripts y automatizaciones, lo que permite crear flujos de trabajo muy potentes. Mediante scripts en distintos lenguajes se pueden encadenar operaciones, generar efectos personalizados o procesar lotes de imágenes sin tener que repetir cada paso a mano.

En Linux, GIMP se puede instalar de varias formas, pero las más sencillas y universales pasan por Snap y Flatpak. Para instalarlo como paquete Snap, basta con ejecutar en la terminal:

sudo snap install gimp

Si se prefiere utilizar Flatpak, también está disponible en Flathub, por lo que se puede instalar con:

flatpak install flathub org.gimp.GIMP

Con esto, se obtiene la versión empaquetada y mantenida de GIMP, que suele estar bastante actualizada y aislada del resto del sistema, lo que reduce posibles conflictos de dependencias. Una vez instalado, es una excelente herramienta para retoque fotográfico, fotomontajes, creación de banners, texturas y muchos otros trabajos gráficos.

Inkscape: potencia en gráficos vectoriales

Inkscape es otra pieza clave en el ecosistema creativo de Linux. Se trata de un editor de gráficos vectoriales orientado a la creación de ilustraciones, logotipos, iconos y composiciones complejas. Aunque su enfoque principal no es la edición de fotos ráster como tal, puede complementar muy bien las tareas que haríamos en Photoshop.

Este programa está pensado sobre todo para trabajar con diagramas y gráficos SVG, pero también permite importar y combinar imágenes bitmap, y ofrece muchas funciones que cubren parte de las necesidades de diseño que algunos usuarios asocian a Photoshop. Por ejemplo, es ideal para diseñar carteles, infografías, elementos para la web y otros recursos visuales escalables.

Entre las características que soporta Inkscape se encuentran formas básicas, trazos complejos, texto avanzado, marcadores, clones, mezclas con canal alfa, transformaciones, gradientes, patrones y agrupación de objetos, entre muchas otras opciones orientadas al diseño vectorial profesional.

También ofrece funciones avanzadas como metadatos Creative Commons, edición detallada de nodos, uso de capas, operaciones booleanas con trazos, vectorización automática de imágenes, texto sobre trayectos, alineación avanzada de objetos y la posibilidad de editar directamente el XML del documento para tener un control total.

En cuanto a formatos de archivo, Inkscape puede importar PostScript, JPEG, PNG, TIFF y otros tipos, y exportar PNG y numerosos formatos vectoriales estándar. Su objetivo es ser una herramienta de dibujo potente, cómoda y plenamente compatible con estándares XML, SVG y CSS.

Al igual que GIMP, se puede instalar en Linux mediante Snap con un simple comando:

sudo snap install Inkscape

O, si se opta por Flatpak y Flathub, con una orden de este estilo:

flatpak install flathub org.inkscape.Inkscape

Con esto se obtiene una solución vectorial de primer nivel, perfecta para integrar en un flujo de trabajo junto con herramientas de edición fotográfica como GIMP o Darktable.

Darktable: flujo de trabajo fotográfico profesional

Darktable apunta a un perfil de usuario algo distinto: está centrado en la gestión de grandes colecciones de fotos y en el procesamiento no destructivo de archivos RAW y otros formatos de alta calidad. Es una especie de combinación entre revelador digital y gestor de biblioteca, muy interesante para fotógrafos que trabajan con cientos o miles de imágenes.

La aplicación permite organizar, clasificar y procesar fotografías sin alterar nunca el archivo original. Todos los ajustes de exposición, color, contraste, correcciones de lente, etc., se guardan como instrucciones aparte mediante archivos XMP sidecar y una base de datos interna muy rápida.

Darktable es capaz de trabajar con una amplia variedad de formatos de imagen estándar y RAW, incluyendo JPEG, CR2, NEF, RAF, PFM, HDR y otros muchos. Esto lo hace especialmente adecuado para cámaras de diferentes fabricantes y para flujos de trabajo que exigen la máxima calidad.

Otro punto fuerte es que aprovecha la aceleración por GPU para el procesamiento de imágenes, usando OpenCL cuando el hardware es compatible. Esto acelera una gran cantidad de operaciones, lo que se agradece mucho cuando se editan lotes de fotos grandes o se aplican ajustes complejos.

Igual que los otros programas mencionados, Darktable se puede instalar con relativa facilidad mediante Snap usando:

sudo snap install darktable

Y también está disponible en Flathub, lo que permite instalarlo con Flatpak con el siguiente comando:

flatpak install flathub org.darktable.Darktable

Con Darktable en el sistema, muchos fotógrafos pueden cubrir prácticamente todo su flujo de trabajo sin necesidad de acudir a Photoshop, combinando gestión de biblioteca, revelado RAW y ajustes detallados de imagen en un único entorno muy potente.

Todo este conjunto de herramientas y métodos deja claro que trabajar con Photoshop o con alternativas de alto nivel en Linux es perfectamente viable hoy en día, ya sea recurriendo a Wine, PlayOnLinux, máquinas virtuales, soluciones comerciales como CrossOver o apostando por grandes aplicaciones libres como GIMP, Inkscape y Darktable; al final, cada usuario puede combinar estas opciones según sus necesidades reales y su nivel de comodidad con la configuración del sistema.