- Samsung implementa una gestión de energía extremadamente agresiva que puede suspender apps tras pocos días de inactividad.
- La desactivación de la optimización de batería y el uso de listas de exclusión son pasos críticos para mantener procesos activos.
- Existen herramientas oficiales avanzadas como Good Guardians y Good Lock para un control más profundo de la memoria RAM.
Seguro que te ha pasado: estás escuchando tu música favorita o en medio de una llamada importante y, de repente, al abrir el navegador o cualquier otra herramienta, el sonido se corta o la llamada se cae sin previo aviso. Es una situación desesperante que afecta a muchísimos usuarios de Galaxy, quienes sienten que el teléfono decide por ellos qué debe seguir funcionando y qué no.
El problema reside en que Samsung, aunque usa Android, ha montado su propia capa de gestión energética que es, sinceramente, bastante agresiva. Mientras que el Android puro es más relajado, Samsung One UI intenta exprimir la batería al máximo cerrando procesos que considera innecesarios, incluso si son vitales para ti, como una alarma que no suena porque el sistema decidió que esa app estaba «dormida».
El culpable: La gestión adaptativa de Samsung

A partir de versiones como Android Pie, se ha notado un incremento brutal en el cierre de procesos. El sistema utiliza una función llamada Batería Adaptativa que aprende tus hábitos, pero que a veces se pasa de frenada. Si no abres una aplicación durante un periodo corto (a veces solo 3 días), el móvil la mete en una lista de restricción y bloquea su capacidad de ejecutarse en segundo plano.
Esto es un problema serio para apps de mensajería como WhatsApp o Telegram, donde las notificaciones llegan tarde, o para apps de salud y GPS que dejan de registrar datos en cuanto apagas la pantalla. Es importante saber que Samsung puede reintroducir apps en la lista de restringidas después de una actualización de firmware, por lo que conviene revisar estos ajustes periódicamente.
Guía de soluciones según tu versión de Android

Dependiendo de qué versión lleves instalada, el camino para solucionar esto cambia un poco, pero el objetivo es el mismo: decirle al móvil que no toque esa aplicación específica.
Para Android 14 y 13
En las versiones más recientes, la ruta se ha simplificado pero algunas opciones han desaparecido. Para evitar que una app muera, ve a Ajustes > Aplicaciones, selecciona la app que te interesa y entra en la sección de Batería. Allí debes marcar la opción Sin restricciones. Esto es fundamental para que el sistema no la «duerma» cuando no la estés viendo.
Además, debes echar un ojo a la opción de poner aplicaciones inactivas en modo suspensión. Si tienes esto activado, Samsung ignorará tus preferencias manuales tras unos días y volverá a cerrar la app. Desactívalo para tener el control total.
Para Android 11 y 12
Aquí todavía tenemos el truco de bloquear la aplicación en Recientes. Solo tienes que abrir la vista de aplicaciones recientes, mantener pulsado el icono de la app y seleccionar la opción de bloquear. Esto crea una especie de «escudo» que impide que el sistema la cierre para liberar RAM.
Asimismo, puedes ir a Ajustes > Aplicaciones > Acceso especial > Optimizar uso de batería, cambiar el filtro a «Todas las aplicaciones» y desmarcar aquella que quieras mantener siempre viva.
Para versiones antiguas (Pie, Oreo y Nougat)
En los modelos más viejos, el culpable solía llamarse Monitor de energía de aplicaciones. Para solucionarlo, tenías que entrar en el mantenimiento del dispositivo, ir a batería y añadir la app a la lista de aplicaciones no monitorizadas. Si no hacías esto, el sistema las mandaba directamente al «cementerio» de apps inactivas.
Herramientas avanzadas: Good Guardians y Good Lock

Si los ajustes básicos no te funcionan, Samsung tiene un arsenal secreto en su tienda de apps. La aplicación Good Guardians es una joya para los usuarios avanzados. Dentro de ella, el módulo Memory Guardian permite activar el «modo de cambio rápido», que básicamente le ordena al móvil mantener más apps abiertas en la RAM para que no tengan que reiniciar desde cero.
Por otro lado, tenemos Good Lock, que incluye un módulo llamado «Long Live App». Como su nombre indica, sirve para proteger aplicaciones específicas del cierre automático, asegurando que sigan procesando datos aunque el sistema esté bajo presión de memoria.
Otros ajustes que pueden estar molestando

A veces no es solo la batería, sino la conexión. El Ahorro de datos puede cortar el acceso a internet de una app en segundo plano, lo que hace que parezca que la app se ha cerrado cuando en realidad solo está aislada. Ve a Conexiones > Uso de datos > Ahorro de datos y marca tu aplicación como «Datos no restringidos».
También existe el Game Booster. Si eres gamer, sabrás que Samsung prioriza los juegos matando todo lo demás. Para evitar que se corten tus notificaciones o filtros de luz azul mientras juegas, entra en los ajustes del Game Booster y desactiva el bloqueo de aplicaciones durante la partida.
Un truco rápido para el día a día
Si necesitas que una app siga funcionando justo después de bloquear el móvil, evita volver a la pantalla de inicio antes de apagar la pantalla. Deja la aplicación abierta en primer plano y bloquea el dispositivo directamente. De esta forma, el sistema entiende que la app sigue siendo la prioridad y es mucho menos probable que la cierre inmediatamente.
Para mantener tu Samsung funcionando a tope sin que te corte la música o las notificaciones, lo ideal es combinar la configuración de batería en modo «Sin restricciones», desactivar la suspensión automática de apps inactivas y, si el problema persiste, apoyarse en herramientas como Memory Guardian para forzar al sistema a ser más generoso con la memoria RAM.

