Cómo ahorrar datos, batería y dinero con tu iPhone, iPad o Mac

Última actualización: 2 febrero 2026
  • Configura el modo Ahorrar datos y ajustes de iOS y macOS para reducir consumo de datos y energía.
  • Optimiza tu iPhone con ajustes de batería, brillo, apps y conexiones para alargar la autonomía diaria.
  • Adapta el uso entre iPhone, iPad y Mac según tus tareas para aprovechar cada dispositivo sin gastar de más.
  • Actualiza siempre el sistema y controla actualizaciones, descargas y sincronizaciones para evitar sorpresas en la factura.

Consejos para ahorrar en iPhone iPad o Mac

Si usas un iPhone, un iPad o un Mac a diario, es muy fácil que termines gastando más de lo que te gustaría en datos móviles, batería e incluso dinero al comprar o renovar equipo. Entre streaming, videollamadas, copias en la nube y apps que se actualizan solas, el consumo se dispara sin que te des cuenta.

Con unos cuantos ajustes y conociendo bien cómo funcionan los modos de ahorro de Apple, puedes recortar bastante el uso de datos y energía, y también pagar menos cuando compras un nuevo dispositivo. Vamos a repasar, de forma práctica y con un lenguaje claro, todo lo que puedes hacer para ahorrar en tu iPhone, iPad o Mac sin complicarte la vida.

Activar y aprovechar el modo Ahorrar datos en iPhone y iPad

El modo Ahorrar datos de Apple está pensado para quienes tienen tarifas limitadas o conexiones lentas, ya sea con la red móvil o con una Wi‑Fi lenta o medida. Cuando lo activas, el sistema reduce el tráfico que generan las apps y los servicios en segundo plano para que la tarifa no vuele.

Lo bueno es que puedes activar Ahorrar datos de forma independiente tanto en datos móviles como en redes Wi‑Fi, de manera que ajustes el consumo según dónde estés conectado. Ten en cuenta que la apariencia del ajuste puede cambiar algo en función del operador, pero la idea es la misma: menos datos consumidos, menos sustos en la factura.

Para gestionarlo con datos móviles, entra en la app de Configuración > Datos móviles (o Datos celulares). Desde ahí, verás distintas formas de llegar al modo de ahorro según tu iPhone y tu plan: en muchos casos bastará con tocar en «Opciones» y activar el modo de ahorro; en otros, tendrás que entrar en «Modo de datos» y elegir la opción de limitar consumo, o incluso seleccionar uno de tus números si usas dual SIM y activar el ahorro en esa línea concreta.

Con las redes Wi‑Fi el proceso es similar pero separado. Desde Configuración > Wi‑Fi, pulsa en el botón de información (el icono de la «i») de la red a la que estés conectado y activa el interruptor de ahorro de datos para esa red concreta. Así, por ejemplo, puedes tener el ahorro encendido cuando compartes Internet desde el móvil de un amigo, pero no cuando estás en la fibra de tu casa.

Una ventaja importante es que iCloud sincroniza tus preferencias de ahorro de datos por cada red Wi‑Fi en todos tus dispositivos. Si marcas una red como «ahorradora» en el iPhone, cuando te conectes a esa misma red con el iPad o el Mac, el sistema recordará ese ajuste y actuará de forma coherente.

Cuando el modo Ahorrar datos está activo, las aplicaciones se adaptan para gastar menos tráfico sin que tengas que ir app por app. Algunas dejan de usar la red si no las estás mirando, se pausa la actualización en segundo plano, baja la calidad de streaming y se paran muchas descargas automáticas y copias de seguridad.

Cómo se comportan las apps de Apple con el modo Ahorrar datos

Al activar el modo de ahorro, las apps integradas de Apple se ajustan solas para reducir su impacto en la red y en tu tarifa. No tienes que ir desactivando cosas una por una, el sistema ya viene pensado para ser más comedido cuando detecta que quieres gastar poco.

En la App Store, por ejemplo, notarás que deja de reproducir automáticamente los vídeos de las fichas de las aplicaciones, y se frenan tanto las descargas automáticas como las actualizaciones sin que tú las pidas. Esto es clave si sueles actualizar muchas apps a la vez, porque ahí se pueden ir cientos de megas fácilmente.

En la app Música, la reproducción se adaptará para consumir menos: se desactiva la opción de audio en calidad muy alta y se paran las descargas automáticas. Seguirás pudiendo escuchar tu biblioteca, pero la preferencia será gastar lo mínimo indispensable cuando dependes de datos móviles o una red limitada.

Los Podcasts también recortan su actividad. En lugar de estar todo el rato comprobando si hay capítulos nuevos, el sistema pasa a consultar con menos frecuencia y solo descarga episodios conectando por Wi‑Fi. De esa forma, no te encontrarás con que se han bajado varios gigas de audio usando la red móvil sin que te enteres.

La app News (en los países en los que está disponible) desactiva la precarga de artículos, de forma que solo descarga el contenido cuando lo abres. Es un pequeño cambio que, en un uso intensivo, puede ahorrar bastantes megas al cabo del mes.

En el caso de iCloud, las medidas son más agresivas: se pausan los respaldos automáticos, la sincronización de algunos servicios y especialmente la actualización de Fotos de iCloud. Es decir, puedes seguir haciendo fotos, pero la subida masiva a la nube esperará a que vuelvas a tener una conexión más holgada.

Por último, FaceTime también se adapta y optimiza el bitrate de vídeo para reducir el ancho de banda usado. Dicho de otra forma, la videollamada prioriza gastar menos datos, aunque pueda bajar un poco la calidad de la imagen si la conexión está justa.

Trucos para gastar menos datos con tu iPhone en viajes y fuera de casa

Cuando sales de viaje, aunque tengas roaming en Europa o una buena tarifa, lo normal es que todo lo que antes hacías con la Wi‑Fi de casa pase a depender de tu operador móvil. Y ahí es cuando empiezan las sorpresas: vídeos que se reproducen solos, apps que se actualizan, copias en la nube… y la tarifa se esfuma en dos días.

Un primer ajuste muy útil es desactivar las actualizaciones automáticas de aplicaciones cuando usas datos móviles. Entra en Ajustes > iTunes y App Store (o App Store > Datos móviles, según la versión de iOS/iPadOS) y asegúrate de que las descargas y actualizaciones con red móvil están desactivadas. Así solo actualizarás apps cuando estés conectado por Wi‑Fi.

Si usas Apple Music, recuerda que la música se reproduce por streaming salvo que la tengas descargada. Te compensa seleccionar tus listas, álbumes o artistas más escuchados y bajarlos para oír sin conexión. Basta con pulsar el icono de la nube con la flecha hacia abajo junto a cada contenido y dejar que se descargue cuando tengas buena Wi‑Fi.

Con Netflix y otras plataformas de vídeo sucede exactamente lo mismo, pero el consumo es todavía mayor. Por eso es muy recomendable, antes de salir de casa, que entres en la app y descargues varias series o películas para ver sin conexión. Cada capítulo que veas offline son cientos de megas que no se van por la red móvil.

La fototeca es otra gran devoradora de datos, sobre todo en vacaciones, cuando haces fotos y vídeos a todas horas. Desde Ajustes > Fotos > Datos móviles puedes indicar que no se suban imágenes ni vídeos a iCloud usando la red móvil. De este modo, el carrete se sincronizará en cuanto vuelvas a una red Wi‑Fi, pero no irá gastando tu tarifa en segundo plano.

También es buena idea preparar los mapas antes de salir. Apps como Google Maps permiten descargar mapas para usarlos sin conexión en las zonas que planeas visitar. Solo tendrás que buscar el área, marcarla para descarga offline y dejar que el iPhone la guarde cuando estés en casa, así podrás navegar después sin gastar ni un mega.

Por último, revisa si en apps como la App Store, Safari o redes sociales tienes activa la reproducción automática de vídeos. Desactivarla hará que no se lancen vídeos en streaming sin que tú lo pidas, algo que a mucha gente le come datos sin que sea consciente.

Ajustes de iOS para ahorrar batería: del Ahorro Adaptativo a los básicos

Además de los datos, la otra gran batalla diaria es la autonomía. Apple ha ido añadiendo funciones en cada versión de iOS para exprimir la batería, y en iOS 26 introduce una novedad llamada Adaptive Power, o Ahorro Adaptativo, pensada para quienes exprimen mucho el móvil durante el día.

Este modo se puede activar desde Configuración > Batería > Modo de batería. Una vez activado, el sistema ajusta de forma automática el rendimiento, el brillo y algunos procesos internos para adaptarse a tu patrón de uso y alargar la carga cuando detecta que vas justo. Está disponible a partir del iPhone 15 Pro, y en modelos más recientes (como la serie 17 o el hipotético iPhone Air) viene activado de fábrica.

Además del Ahorro Adaptativo, sigue existiendo el clásico modo de Bajo Consumo, que puedes activar cuando quieras o esperar a que se encienda solo al bajar del 20 %. Este modo recorta actividades en segundo plano, frena las descargas automáticas y reduce algunos efectos visuales. Lo reconocerás fácilmente porque el icono de la batería en la barra de estado pasa a verse de color amarillo.

Un consejo que a menudo se pasa por alto es tener siempre la última versión de iOS instalada. Apple suele incluir en las actualizaciones pequeñas optimizaciones de gestión de energía, procesos en segundo plano y compatibilidades que, sumadas, mejoran la autonomía. No esperes milagros, pero a la larga se nota.

En cuanto al tipo de conexión, cuando tengas la opción es preferible usar Wi‑Fi antes que datos móviles. Mantener la radio celular activa, especialmente en zonas con mala cobertura, hace que el iPhone consuma más. Si estás en casa, en la oficina o en un sitio con Wi‑Fi estable, conecta el teléfono a esa red siempre que puedas.

La pantalla es una de las partes del dispositivo que más consume. Ajustar el brillo a un nivel razonable y activar el brillo automático ayuda mucho. No tiene sentido llevar el brillo al máximo en interiores o por la noche; con un valor medio sueles ver bien y la batería aguanta más horas.

Otro punto clave está en las apps que se actualizan en segundo plano. Desde Configuración > General > Actualización en segundo plano puedes revisar la lista completa y desactivar las que no necesites siempre activas. No se trata de apagarlas todas, sino de limitar aquellas que apenas usas pero que se mantienen pidiendo datos y gastando batería por detrás.

También puedes reducir animaciones y efectos visuales desde Configuración > Accesibilidad > Movimiento, marcando la opción de reducir movimiento. Esto implica menos trabajo para la GPU y el procesador, con lo que se rebaja ligeramente el consumo energético sin que el sistema deje de verse fluido.

Los servicios de localización son otra fuente de consumo constante. Muchas aplicaciones piden acceso permanente a tu ubicación cuando en realidad solo lo necesitan en uso. Desde Configuración > Privacidad y seguridad > Localización puedes ajustar cada app para que use la ubicación únicamente «Mientras se use la app» o desactivarla por completo si no te aporta nada.

Si quieres afinar aún más, entra en Configuración > Batería para ver un desglose del gasto por aplicación. Allí verás qué apps están devorando energía en primer y segundo plano. Si encuentras alguna que apenas utilizas pero consume mucho, puedes restringir sus permisos, desinstalarla o evitar que se mantenga siempre activa.

También influye el entorno físico. Apple recomienda usar el iPhone dentro de un rango de 0 ºC a 35 ºC. Exponerlo a calor extremo (coche al sol, por ejemplo) puede dañar la batería a largo plazo y reducir su capacidad. Y si durante la carga notas que el móvil se calienta demasiado por culpa de una funda gruesa, plantéate quitar la carcasa mientras carga.

En el apartado de salud de la batería, es preferible evitar que el nivel caiga constantemente a cero. Las celdas sufren menos si haces cargas parciales y no descargas completas frecuentes. Además, puedes activar la carga optimizada de batería para que el iPhone aprenda tus horarios y retrase el último tramo de carga hasta el momento en que sueles desconectarlo.

Acerca de cerrar apps a la fuerza, Apple indica que solo merece la pena hacerlo cuando una aplicación se queda congelada o no responde. Forzar el cierre de todas las apps de multitarea continuamente no mejora la batería; de hecho, puede gastarla más porque el sistema tiene que volver a cargarlo todo desde cero una y otra vez.

Consejos para ahorrar energía en tu MacBook con macOS

En los portátiles de Apple también se puede rascar bastante autonomía si tocas los ajustes adecuados. Lo primero es asegurarte de que usas la versión más reciente de macOS. El sistema comprueba de forma automática si hay actualizaciones, normalmente una vez por semana, pero tú decides cuándo instalarlas desde el menú Apple > «Actualización de software».

Dentro de Preferencias del Sistema (o Ajustes del Sistema en versiones recientes) encontrarás el apartado de energía o batería, heredero del clásico panel «Economizador». Desde ahí puedes definir niveles de rendimiento distintos según estés enchufado a la corriente o tirando de batería. El MacBook es capaz de detectar en qué situación está y ajustar consumo, pero tú puedes forzar un perfil más conservador si lo necesitas.

Cuando el portátil funciona con batería, el sistema tiende a bajar el brillo y usar los componentes con más moderación. Si priorizas aún más la autonomía, puedes configurar que apague la pantalla y entre en reposo antes cuando no toques el teclado o el trackpad en un tiempo.

Hablando de brillo, aquí se aplica lo mismo que en el iPhone: cuanto más ligera está la pantalla, más energía gasta el equipo. Si te vas a poner a ver una serie en un entorno con poca luz (un avión con las luces apagadas, por ejemplo), no necesitas el brillo al máximo; con un nivel medio ya es suficiente y la batería lo agradecerá.

La conexión Wi‑Fi también influye en el consumo, aunque no estés descargando nada pesado. Mantener la radio inalámbrica activa implica un gasto constante, así que si sabes que no vas a usar Internet durante un rato, puedes apagar la Wi‑Fi desde el icono de la barra de menús o en el apartado Red de Ajustes del Sistema.

Los periféricos conectados son otro foco de gasto que mucha gente olvida. Un disco duro USB, una tarjeta SD, una cámara, un lector de tarjetas… todo eso consume energía aunque no lo estés utilizando. Siempre que puedas, expulsa y desconecta lo que no necesites en ese momento para apurar más la batería.

Si usas el MacBook para cargar otros dispositivos por USB (un iPhone, por ejemplo), asegúrate de que el portátil está enchufado y encendido. De lo contrario, esos dispositivos tiran de la batería del MacBook y la descargan a toda velocidad. Y si enchufas un iPhone o un iPad cuando el Mac está apagado o en reposo profundo, también podrías llevarte un buen bocado de batería sin darte cuenta.

Decidir entre iPad y Mac: cómo aprovecharlos sin duplicar gastos

Más allá de los ajustes de sistema, también hay que replantearse cómo utilizamos cada dispositivo para no gastar dinero en equipos que luego no aprovechamos. No es raro el caso de quien tiene un iPad potente y un Mac, pero acaba usando uno solo para casi todo.

Imagina que tienes un iPad Pro con chip M1, teclado externo y lo has usado como «portátil» principal fuera de casa durante un par de años: clases, viajes, tareas del día a día… Es una combinación muy capaz, pero hay que reconocer que, para según qué trabajos, un Mac sigue siendo más cómodo.

Hay tareas como la programación, la edición de fotos y vídeo avanzada, la ejecución de modelos de IA locales o el uso de herramientas profesionales concretas que están mejor resueltas en macOS, y también es interesante conocer cómo las patentes de Apple e innovación tecnológica pueden influir en ciertas funciones y precios.

Es razonable preguntarse si compensa mantener un iPad Pro de gama alta solo para ver YouTube, redes sociales y navegación ligera. Si al final todo lo que haces en el iPad puedes hacerlo (y mejor) en un MacBook, quizá te merezca la pena vender el iPad y destinar ese dinero a un buen MacBook de segunda mano que cubra mejor tus necesidades reales.

El gran «pero» del cambio suele ser la experiencia de tomar notas a mano con Apple Pencil, algo que el Mac no te va a ofrecer de la misma forma. Si tomas apuntes constantemente o dibujas sobre la pantalla, perder esa función puede pesarte. Pero si apenas lo usas o estás dispuesto a cambiar a teclado y apps de notas clásicas, el salto a Mac es bastante llevadero.

Muchas personas combinan un iMac o Mac de sobremesa en casa con un iPad para movilidad. Si te reconoces en ese caso, quizás tenga más sentido pasar a un MacBook portátil y unificar en un solo equipo la mayoría de tus usos fuera de casa. De nuevo, la clave está en no terminar con un iPad caro que solo utilizas como pantalla de Netflix.

Antes de tomar una decisión, haz una lista honesta de para qué usas cada dispositivo: estudiar, tomar notas, ocio, juegos,创ación de contenido, etc. Así verás mejor si necesitas de verdad ambos o si podrías reducir el número de aparatos sin perder funciones importantes. Al final, ahorrar en iPhone, iPad o Mac también pasa por no comprar más de lo que realmente vas a utilizar.

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Combinando bien el modo Ahorrar datos, los ajustes de batería en iOS y macOS, y pensando con calma qué equipo necesitas para cada tarea, es posible recortar bastante el gasto en datos, alargar la vida de la batería y no dejarte un dineral en dispositivos infrautilizados. No hace falta volverse loco con la configuración: unos pocos cambios bien pensados pueden marcar la diferencia tanto en la factura del operador como en la forma en la que disfrutas de tu ecosistema Apple día a día.